‘Luz Frágil’: amor, humor y reflexión en la obra de teatro de Luciano Muriel

¿Cuántas cosas nos perderíamos si solo nos quedásemos con lo que sabemos que va a funcionar? Una de las primeras líneas de ‘Luz Frágil’, el espectáculo escrito y dirigido por Luciano Muriel que la joven compañía Limbo Teatro estrenó el pasado jueves en la sala La Usina, en Madrid, ilustra una de las grandes inquietudes del género romántico actual, desde el contexto de una historia LGTB pero de interés universal. ¿Debemos darlo todo por otra persona aun a riesgo de perdernos a nosotros mismos? Reflexión, amor y mucho humor (con un personaje cómico estrella) en una obra sencilla, amateur pero con ideas muy interesantes.

‘Luz Frágil’ es la última obra de teatro del dramaturgo y director Luciano Muriel (Ávila, 1988), que fundó hace dos años la productora Limbo Teatro, bajo cuyo paraguas estrenó en 2012 la comedia romántica ‘Contigo Todo Perfect’. Algunas preocupaciones románticas de aquella historia entre el idealista Tato y la pragmática Marión (podríamos usar aquello de amor líquido, el término gafapasta nacido de la trilogía ‘Antes de…’ de Richard Linklater) vuelven para el último montaje del autor, que estará todos los jueves del mes de octubre en la sala La Usina, en Embajadores. ¿Dónde está el límite entre la entrega por amor y nuestra propia felicidad?

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La obra de teatro narra el romance entre Berto (Juan Paños), un joven romántico y soñador, y Manu (Abel Guillot), un cantautor indeciso y descreído, que comienzan una relación a distancia aun sabiendo que tienen todas las de perder. El espectáculo, narrado desde la solitaria habitación en que Berto espera a Manu, engrasa de verdad su agridulce maquinaria con la aparición de Pablo Remiseiro, que da vida al sombrío y amenazador instinto del protagonista, la gran interpretación de ‘Luz Frágil’. Será él, con sus ganas de fiesta y de sexo sin compromiso, quien paradójicamente ponga algo de cordura en esa absorbente y malsana relación de amor.

Pese a la austeridad de la producción y a la inexperiencia de algunos de sus actores, Luciano Muriel aporta alma y mucha comicidad a un tema universal, con a veces demasiada intensidad pero ganas de desmitificar el amor sin condiciones y explorar en su lugar el peligroso camino de la dependencia emocional. ‘Luz Frágil’ presume de un interesante y emotivo manejo del tiempo y del subconsciente, y juega deliberadamente con ciertos extremos y estereotipos gais (desde el romántico incurable al fucker de discoteca que componen al verdadero Berto) para romperlos desde dentro. En lo romántico no todo es blanco o negro, ahora también hay grises.

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