Will.I.Am / #willpower [álbum]

Descubrimos a Will.I.Am hará unos diez años cuando presentaba la nueva formación de The Black Eyed Peas mediante ‘Where Is The Love?’ un encantador canto a la humanidad que hizo que cayeramos en su hechizo como moscas. Con el tiempo, el productor fue llevando a su banda lejos del terreno hip-hop y r&b, y terminaron con trallazos dance-pop de la altura de ‘I Gotta Feeling’, que poco tenían que ver con aquellos primeros años. Con su carrera pasa algo muy similar, si el anterior disco de Will, ‘Songs About Girls’ tenía un saborcito hip-hop y pop, con su nuevo intento, sin embargo, se ha tirado a bomba a una piscina repleta de pistas de baile.

El problema de ‘#willpower’ es precisamente el poder de Will. Establecido como uno de los productores de moda entre las artistas pop (Cheryl, Britney, Nicole Scherzinger…), se ha creido un gurú con capacidad de encadenar hits sin parar, algo que queda muy lejos de sus posibilidades reales: ‘This Is Love’ con una irritante Eva Simons de pegote en el estribillo o ‘Let’s Go’ con Chris Brown, parecen éxitos trasnochados de David Guetta pasados por el colador rococó del Pea.

Si el francés produce con excesos, lo de Will.I.Am ya es de nivel barroco: ‘#thatPOWER’ con Justin Bieber resulta otro ejemplo más de como el rapero lleva a extremos las formulas más sencillas. El exceso de vocoder y la música acelerada y dirigida a un baile poco rítmico arrasan con un estribillo que homenajea al ‘Harder Better Faster Stronger’ de Daft Punk, que podía haber tenido más posibilidades. Y no sólo le ocurre en lo musical, los temas de más de 5 minutos del álbum piden a gritos un radio edit que los haga medianamente accesibles, como en el caso del ‘Getting Numb’ con 2NE1, que tiene un fraseo fantástico sobre la mitad, pero que para el final ha quedado olvidado entre repeticiones y cambios de base.

Y es que cuanto se toma un respiro, es precisamente cuando la electrónica de Will.I.Am mejor funciona en ‘#willpower‘: ‘Scream And Shout’ con Britney Spears es de una simpleza extrema, pero su mediocridad melódica la supera el efecto inmediato de sus estrofas, su estribillo y su melodía de fondo. Un hit eficaz de consumo rápido. Lo mismo ocurre con ‘Hello’, que de no durar tanto también, sería de las mejores del álbum.

Lo más curioso de ‘#willpower’ es que arranque con algo como ‘Good Morning’, una sutil pieza a modo de intro con una bonita instrumentación, que después queda perdida a lo largo del álbum hasta prácticamente su tramo final. El cantante salva su trabajo con fórmulas que se le dan mejor: el hip-pop de ‘Ghetto Ghetto’ y ‘The World Is Crazy con Dante Santiago -con un estribillo muy de la época ‘American Life’ de Madonna- o el pop directo de ‘Far Away From Home’ con la inevitable Nicole Scherzinger.

Pero para llegar a estos temas salvables, habrá que pasar por un camino no tan agradable: Los arrebatos hip-hoperos de Will se saldan con las chapuzas de ‘Love Bullets’, ‘Great Times Are Coming’ o ‘Geeking’, perdidas en medio de producciones ruidosas o de toques orientales bastante torpes; el simplismo aburrido de ‘Freshy’ con Juicy J; o la terrible obviedad de ‘Fall Down’, con Miley Cyrus haciendo las veces de una Ke$ha que no pudo llegar a tiempo a un tema que le va como un guante.

Con su cuarto álbum, para conseguir su poder, tira de populismo barato: Trata de convencer a aquellos que sólo quieren pasar un buen rato con música caduca y olvidable en sus oídos, preparados para dar botes bien sea con música negra o dance. Veremos hasta que punto traga el pueblo con la falsa impresión de poder de la que dispone Will.I.Am.

 

★★★★★★★★★★ 3.7