Al borde de la muerte por un juguete sexual anal

¿Te imaginas estar al borde de la muerte por un juguete sexual anal? Emily cuenta su historia para prevenir a otras personas: casi pierde la vida cuando un juguete sexual anal se le quedó atrapado dentro.

Emily Georgia es el nombre de esta mujer que estaba pasándoselo muy bien con un chico que había conocido en un bar. Para añadir un poco más de picante a su encuentro sexual decidieron probar un juguete sexual de ella, un plug anal. Lo había comprado hace unos meses pero aún no había tenido la ocasión de probarlo en profundidad. Lo hizo y las consecuencias fueron terrible. Él se dejó llevar y ella se quedó asustada: “creo que se excitó demasiado y lo introdujo en mi culo hasta que no pudo sacarlo”.

Ella se quedó muy preocupada y le dijo a él que tenían que ir al hospital lo antes posible. Pero su ligue le quitó importancia al asunto, diciéndole que “saldría solo y de forma natural”. Se largó y allí dejó a la pobre Emily porque tenía que madrugar mucho al día siguiente para ir a trabajar. Emily fue a hablar de lo que le pasaba con una de sus compañeras de piso. Su compañera pensaba que se trataba de una broma. Pero no lo era.

El dolor fue tan grave que su amiga se lo creyó y la llevó al hospital. Estaba muerta de vergüenza, tanto que escribió lo que le pasaba en una nota y se la entregó a la recepcionista, para que no se enterase todo el mundo de su peliaguda situación. La recepcionista se acercó y le dijo en voz de baja que esto “ocurre con muchísima más frecuencia de lo que nadie es capaz de imaginar”. Sí, parece que ir con un juguete sexual anal alojado en tu culo es el pan nuestro de cada día en urgencias.

Emily tuvo que esperar 3 horas y creía que iba a morir del dolor. Los médicos le dijeron que puede que no fuera posible extraer el juguete por vía rectal y tuvieran que operarla, incluso hablaron de la necesidad de una bolsa de colostomía. Al final no fue necesaria y la joven volvió a casa tras unos días en observación. La radiografía que ves arriba muestra lo lejor que había llegado el juguete sexual anal. Ahora Emily dice: “quiero contar mi historia para que si alguien se ve en una situación similar acuda inmediatamente al hospital. La vergüenza puede costarte la vida en un caso así”. Ya lo sabes.

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