Cerramos temporada: Velvet [T2]

Después de trece capítulos, Antena 3 dio anoche carpetazo a la segunda temporada de ‘Velvet’, y lo hizo por todo lo alto, liderando una semana más la lista de emisiones más vistas de los lunes. Fueron 4,6 millones los telespectadores que siguieron, más cerca del late night que del prime time, el punto y seguido a la relación de amor / desamor / celos / amistad / deseo entre Alberto (Miguel Ángel Silvestre) y Ana (Paula Echevarría). Un 24,7 % de magnífico -e histórico- share que no hizo sino confirmar el gran éxito de la serie de Atresmedia, que contará con una tercera tanda de capítulos que, imaginamos, se emitirá después del verano.

Hoy toca recapitular y hacer balance de lo que ha dado de sí esta segunda temporada de la serie ambientada en el Madrid de los años cincuenta.

 

Velvet final temporada 2

PELIGRO DE SPOILERS

 

LO BUENO
  1. Los secundarios de lujo. No es que las vicisitudes de la pareja protagonista sean relegadas a un segundo plano, pero en demasiadas ocasiones su trama se ve eclipsada por las secundarias, ya sea de carácter cómico (Rita y Pedro, Clara y Mateo, Raúl de la Riva) o dramático (Don Emilio e Isabel, Doña Blanca).
  2. La llegada de Isabel (Ángela Molina). Su incorporación al final de la primera temporada cambió, a mejor, el día a día de las galerías y sus habitantes: en pocos capítulos se convirtió amiga fiel, confidente leal y madre incondicional. Un personaje generoso que no desaprovechó la que fuera madre de Paula Echeverría en ‘Gran Reserva’.
  3. La maldad de Bárbara (Amaia Salamanca). ¿Quién nos iba a decir que Amaia Salamanca podría aportar ese punto canalla y snob tan acertado a lo largo de esta temporada? Porque no sólo puede interpretar papeles cándidos y casi virginales (como el que la afianzó en el panorama televisivo en ‘Gran Hotel’), queremos más y más de Bárbara en la próxima temporada.
  4. La presencia de Sara (Juana Acosta). Su incorporación vino a aportar el desequilibrio necesario para un matrimonio en crisis desde el día de la boda. La hispanocolombiana conseguía robar cada plano en el que aparecía con su mera y arrolladora presencia.

 

LO NO TAN BUENO
  1. El maltrato a Doña Blanca (Aitana Sánchez-Gijón). Uno de los personajes más queridos de la serie, Doña Blanca, ha visto cómo perdía a su hija en la primera temporada, era abandonada a principios de la segunda y era utilizada en el capítulo final.
  2. La carrera musical de Luisa (Manuela Vellés). La lástima que sentimos por ella al verla convertirse en viuda ha pasado a indiferencia ante una frugal carrera musical que sólo nos satisfaría si la aleja de Jonás.
  3. El noviazgo de Ana (Paula Echeverría). La falta de química entre el personaje de Paula Echeverría y el de Peter Vives ha sido más que evidente a medida que transcurrían los capítulos. Afortunadamente, y tras un inesperado giro de acontecimientos (léase con ironía), Ana vuelve al punto inicial de su relación con Alberto (Miguel Ángel Silvestre) después de que ambos cedan a su evidente atracción: transcurrirán dos o diez temporadas, pero la serie ya tiene el final escrito con ellos.
  4. El ahora sí y ahora no de Rita (Cecilia Freire) y Pedro (Adrián Lastra). Su boda ha puesto punto y final a una trama que se alargó hasta el hartazgo desde la primera temporada, y a pesar de los contrapuntos cómicos que aportaron ambos a lo largo de la temporada. ¡Que vivan los novios!

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